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Origen

Arte Contemporáneo | Silk Road


Silk Road | Colección Ana Ráez
 
 
Sí, a veces, puedo intuir el origen de una obra.

Cualquier nimio o gran detalle captado por mi retina intuitiva, directa o indirectamente (por mi cámara), puede ser el principio de una estrecha y larga relación, que comienza por la etapa de observar.

Sí, de observar, la nada.

Creías que ese guiño, se había acuñado, y sin embargo continuas observando la nada, acariciando la idea blanca durante muchos minutos… (el tiempo comienza a distorsionarse)… quizás sean horas, no sé.

Parece que vas distinguiendo… algo se vislumbra…, pero no, en realidad sigue todo tan blanco, como cuando estás rodeado de niebla y no puedes verte ni los pies, sin embargo sabes que están ahí, los sientes… y en ese momento, lo nimio, o grande, ya te ha absorbido, atrapado, te ha seducido, lo notas, y por fin… lo rozas.


Y comienzo.

Voy pintando, y borrando, haciendo y eliminando, inventando, y reinventando… y de repente (resumiendo tiempos para no aburrir), va tomando forma algo similar a lo nimio o grande previamente intuido; por fin, el seductor, se hace presente.

En ese punto es cuando la sensación de lo etéreo e intangible se palpa.

Aparece ese tiempo sin minutos, sin horas, sin ruidos, sin mundo… donde no hay necesidades…. sólo tu mac y wacom son tu savia, son y están, forman tu ser, no hay mas, ni lo necesitas.

Entonces, levantas vuelo, ya no estás en la tierra; sientes esa especial fuerza en el pecho; mente y cuerpo comienzan de verdad a fusionarse: los pinceles con tus neuronas, los colores con tus latidos, las vertiginosas ideas que cuesta retener, con tus dedos, y percibes cómo va aumentando la sensación de placer.

Estás en pleno delirio.
Del adictivo delirio de la emoción única que provoca la creación.

Estás pleno, vivo, lleno… horas y horas de regocijo… no hay materia, no existe, no importa, no notas nada, sólo una especie de corriente interna a mucha velocidad te dice que estás en este mundo, que sigues vivo.

Pero, cuando realmente lo corpóreo ha desaparecido, y se ha multiplicado la divina percepción y te estás inundando en ella, de repente, se escuchan unas vocecitas molestas, muy molestas, gritonas… insoportables, a veces ininteligibles, pero que a base de oírlas, (tan desagradables son), no tienes por menos que otorgarle atención para intentar que cesen en su empeño.

Y se hacen legibles, demasiado legibles.
– Ehhh… humana… estoy aquí, soy yo, tu espalda… llevo horas sin moverme… por favor… ¡Levántame de la silla!

Dios… ¡Será canalla! ¿No le habré compensando suficiente para que me boicotee este único y sublime momento?

Eludo la voz. La ignoro. Continúo.

Pero, como en las huelgas, siempre hay piquetes apoyando la causa y escucho otra vocecita gritando…

– Y yo… tu estómago… me siento raro, hueco, difuso … dame de comer… (y otra más).
– Y a mí de beber, estoy deshidratada…

Intento ignorarlas… pero llega el soberano ordenando.
Soy tu cerebro… ¡DETENTE, necesito repararme!

Dios… ¡tengo que parar!… aunque lo nimio y lo grande me tiene atrapada, las vocecitas, me han arrancado bruscamente de la mágica sensación. El estruendo de mi caída a la realidad es tan brutal que de nuevo lo humano duele.

¡Con lo que cuesta llegar a sentir y ver el origen!
Menos mal que sólo es eso, el origen.

Ana Ráez


 
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Ana RáezArte Digital. Creación Artística Contemporánea. Realización de Proyectos de Arte Corporativo y Personal. Series Limitadas con Certificado de Autenticidad. Impresión Fine Art.View all posts by Ana Ráez →

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