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Monthly Archive for: ‘enero, 2013’

Evolución

Arte Contemporáneo | Chiado

Chiado | Serie Ruas de Lisboa
 
 
He vuelto.

Después de la impuesta hibernación de unas horas, por deterioro, la energía recorre ya todo mi cuerpo.
Mi ser ya es libre de nuevo. Puedo continuar mi proceso creativo; aunque el estado anterior, el mágico, ese tan gozoso que no siento ahora, volverá a alcanzarme; le costará (siempre le cuesta) pero lo logrará. Lo sé. Siempre lo hace.

Lo nimio o grande, etéreo e intangible, se convirtió en protagonista vivo. Huidizo, no obstante, no se presta fácilmente a hacerse visible. Pero no importa, sé que lo tengo, (creo).

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Origen

Arte Contemporáneo | Silk Road

Silk Road | Colección Ana Ráez
 
 
Sí, a veces, puedo intuir el origen de una obra.

Cualquier nimio o gran detalle captado por mi retina intuitiva, directa o indirectamente (por mi cámara), puede ser el principio de una estrecha y larga relación, que comienza por la etapa de observar.

Sí, de observar, la nada.

Creías que ese guiño, se había acuñado, y sin embargo continuas observando la nada, acariciando la idea blanca durante muchos minutos… (el tiempo comienza a distorsionarse)… quizás sean horas, no sé.

Parece que vas distinguiendo… algo se vislumbra…, pero no, en realidad sigue todo tan blanco, como cuando estás rodeado de niebla y no puedes verte ni los pies, sin embargo sabes que están ahí, los sientes… y en ese momento, lo nimio, o grande, ya te ha absorbido, atrapado, te ha seducido, lo notas, y por fin… lo rozas.

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Nunca y Siempre

Arte Contemporáneo | Rosa Ráez

Esta obra no está a la venta
 
 

En este primer post voy a permitirme cierta licencia, dedicando todo mi trabajo, ilusión, y eterno agradecimiento, a las personas que han hecho posible… (aunque algunas ya no estén)… que haya podido entregarme, con su incondicional apoyo y confianza, al oficio que amo. Especialmente, a una.

Hasta hace no mucho tiempo, estos dos sencillos adverbios temporales “Nunca” y “Siempre” no formaban parte usual de mi vocabulario, incluso, de forma inconsciente los evitaba; resultaban tan contundentes, tan inmensos, tan excesivamente definitivos, que me provocaban cierto vértigo. Por supuesto, los nombraba con la responsabilidad, coherencia y el respeto que las circunstancias o situaciones requerían.

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